El documento narra la investigación que una nieta realizó sobre su abuelo, Arturo Torres Barranco, un agricultor y pequeño propietario de Cuenca que apoyó al Frente Popular en 1936. Tras el golpe franquista, fue detenido en 1939 y condenado a 12 años de prisión por un delito de rebelión. Pasó dos años en la cárcel hasta que le concedieron la prisión atenuada en 1941. Aunque fue sobreseído en 1945, vivió el resto de su vida bajo la sombra de la represión franquista