La puntualidad es importante porque demuestra respeto por el tiempo de los demás y es un signo de buena educación. Ser puntual es necesario para dotar a nuestra personalidad de caracter, orden y eficacia. Llegar tarde habla de falta de organización y mal manejo del tiempo, mientras que la puntualidad implica concentrarse en la tarea y aprovechar mejor los recursos no renovables como el tiempo.