El documento discute la importancia de someterse a la autoridad de Dios. Argumenta que Satanás pecó al infringir la autoridad de Dios al querer elevarse por encima de Él, mientras que Saúl pecó desobedeciendo los mandamientos de Dios y David pecó contra la santidad de Dios. También enfatiza que la obediencia a la voluntad de Dios es la mayor exigencia en la Biblia y que Jesús se sometió completamente a la autoridad de Dios a través de su crucifixión.