Este documento discute la barba en los hombres y argumenta que:
1) La barba es un rasgo inherentemente masculino dado por Dios, no influenciado por la cultura.
2) La falta de barba en los hombres ha contribuido a la confusión de roles de género y la degradación de la sociedad.
3) Los hombres cristianos deberían reconsiderar rasurarse y en su lugar aceptar la barba como parte de su identidad masculina dada por Dios.