El proceso de Bolonia surgió en 1998 con el objetivo de igualar la competitividad educativa de Europa con otros países. Se implementó a través de acuerdos entre los representantes de 25 países europeos en Bolonia, Italia. Introdujo títulos universitarios homogéneos, cambios en la estructura educativa como una mayor duración de los grados y una evaluación basada en créditos ECTS, además de un sistema de acreditación a través de la ANECA.