San Antonio María Claret nació en España en 1807. Después de trabajar como fabricante textil, sintió el llamado de Dios y se convirtió en sacerdote. Fundó la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María y sirvió como arzobispo de Santiago de Cuba. Murió en 1870 después de una vida dedicada a la evangelización y al servicio de la Iglesia.