San Antonio María Claret nació en 1807 en España. Pasó su infancia y adolescencia mostrando una gran inteligencia y devoción a la Eucaristía y la Virgen María. Desde los 5 años, quedó impresionado por la idea de la eternidad y el deseo de convertir pecadores. Aunque quería ser sacerdote desde joven, primero trabajó en el taller textil de su padre. Finalmente, las palabras de Mateo 16:26 sobre ganar el mundo pero perder el alma le impulsaron a dejar el taller para consultar a los oratorianos y