La tecnología se ha vuelto indispensable en la vida cotidiana, pero también ha llevado a un abuso de su uso. Un día sin tecnología demostraría lo mucho que las personas dependen de dispositivos como celulares y tabletas para comunicarse y entretenerse, aunque en realidad no son necesarios para estas actividades. Limitar el uso excesivo de la tecnología permitiría apreciar más las interacciones personales y formas tradicionales de diversión.