El niño sufría de bocadillofobia y le tenía miedo a los bocadillos. Su madre lo llevó con un terapeuta, quien le recomendó que obligara al niño a ver cómo ella hacía un bocadillo paso a paso para quitarle sus ideas erróneas. La madre hizo esto mostrándole cada ingrediente por separado, y el niño no tuvo miedo hasta que ella juntó todos los ingredientes para formar el bocadillo completo, momento en el que el niño empezó a gritar asustado.