El documento introduce el concepto de cableado estructurado para sistemas de
telecomunicaciones y redes de datos. Antes de la normalización, cada proveedor instalaba
cables de forma independiente, lo que dificultaba la compatibilidad y expansión. La norma
EIA/TIA 568 establece pautas para el cableado que garantizan soportar aplicaciones presentes
y futuras por 10 años, permitiendo la migración a nuevas tecnologías de forma ordenada.