El documento argumenta que la filosofía permite el pensamiento crítico, el cual ha faltado a menudo en la sociedad. Señala varios ejemplos históricos como las guerras, los prejuicios, las dictaduras y las tendencias en los medios de comunicación donde la gente no cuestionó ideas o acciones. Concluye que la filosofía puede formar ciudadanos capaces de criticar la sociedad de manera informada y no ser manipulados por líderes políticos o económicos.