Cap. 3
Y ahí estaba de nuevo, en la práctica del equipo de futbol, donde sólo
estaba William entrenando, dando lo mejor de sí. A veces pienso que se
esfuerza demasiado. Pero qué puedo decirle yo, es algo que le gusta y no
puedo meterme con eso. Además, no tenía ganas de nada, ni siquiera de
estar ahí.

-Hey inútil, yo ya me voy –dije parándome de la banca y bajando las
escaleras con mi mochila en mi espalda-.

-¿Te vas? –dijo con tono confundido-

-Sí, ¿No me escuchaste? –dije hastiado y cínico-

-Espérame un momento Tyler –dijo guardando los balones en su cesto y
quitándose la playera del equipo, la cual hizo bolas y guardó en su
mochila-.

Yo no quería esperarlo, no quería nada hoy. Fue el mejor y el peor día que
he tenido. Estúpida Grace, estúpida genética, estúpida familia… Al diablo
con todo, solo llegaré a casa y me encerraré en el cuarto.

-Tyler, ¿Estás molesto? ¿Hice algo malo? –dijo sin parar de mirarme-

-No, claro que no –me volteé y empecé a caminar-.

-Tyler… -tomó mi mano-

-¡S-suéltame idiota! –me alejé de él y seguí caminando-

-¿Qué hice? Dímelo, por favor –me miró suplicante-.

-¡Nada! ¡No has hecho nada! Ahora, ¿Podrías por favor dejarme en paz?

-No, no puedo –me contestó serio, acercándose poco a poco-.

Yo me quedé ahí, pegado al piso, a pesar de las ganas que tenía de irme
inmediatamente. “Tócame” me pensé. Soy tan egoísta… tan estúpido…

-Hey, tranquilo… -pasó su mano por mi cabeza, revolviendo mis cabellos
como siempre lo hacía- ¿Qué sucede?
-Le gustas a Grace, le gustas y no me parece justo lo que hago –dije en voz
baja-. Hoy me lo dijo, me preguntó por nosotros y… -pasé saliva- Y yo
negué todo –admití notando como se me hacía un nudo en la garganta-.
Lo negué William, lo negué…

Él no supo que postura tomar, se veía entre molesto y triste. Ya no había
mucho qué hacer.

-Si ya no piensas volver a hablarme, está bien, de todas formas la culpa la
tengo yo –dije agachando la cabeza-

Él me miró y suspiró.

-No creo que pueda dejar de hablarte, pero… Bueno, no negarías nada si
realmente estuvieses enamorado de mi, ¿Verdad?

-Perdón –dije y me fui de ahí-.

Llegué a mi casa y me tiré en la cama de mi cuarto, deseando que nada
hubiera pasado hoy. “Mañana no iré a la escuela”. Sí, yo sé que me llevan
en coche hasta allá, pero no importa, puedo fingir que entro a clases sin
tener que hacerlo. De cualquier forma, voy todos los días.

De repente sonó mi celular, irrumpiendo en el silencio que había ahí. Recibí
un mensaje, uno de Brian.

-¿Y ahora qué quiere ese? –me dije algo molesto abriendo el texto-

“Hey Tyler, estás bien? Disculpa, hoy vi que te peleaste con William. Me
conectaré en un momento más, está bien?”

¿Para qué quiero yo que se conecte? Si yo ni siquiera tengo ganas de
hablar con nadie… Se cree que necesito de él para todo.

-Tyler, baja a cenar –me llamó mi madre-.

-No tengo hambre, gracias… -contesté sin ánimos-

-Es pizza, ¿Seguro que no quieres nada?

-No, gracias…

Después de una o dos horas, oí que alguien subía cansinamente las
escaleras, dirigiéndose a mi cuarto. No quería que entrara nadie, por eso le
puse seguro. Sonreí de lado cuando escuché a ese alguien tratando de
abrirla.

-Tyler, abre hijo –dijo mi mamá con su suave y calmada voz-.

-No quiero ver a nadie hoy mamá.

-¿Quieres hablar conmigo? –dijo algo preocupada-

-No –contesté frío-.

Después oí sus pasos alejarse, a tiempos demasiado lentos. Mamá
últimamente está algo cansada… No debí tratarla así, pero lo hice.

Me había quedado dormido, creo que por 2 o 3 horas, no estoy seguro.
Abrí la computadora y vi 2 mensajes en mi correo: 1 de Will y uno de Brian.

¿William me dejó un mensaje?

Estaba muy incrédulo. Digo, nos habíamos peleado hace un rato, ¿Por qué
me hablaría? Me apresuré en abrirlo, dejando de lado el otro mensaje.

“Tyler lo siento mucho, no debí haberte dejado ir de esa forma. No te
molestes conmigo si? Te amo.”

Idiota… el que debe ofrecer disculpas aquí soy yo.

“…

No podía teclear nada. Las palabras estaban revueltas en mi mente, pero
no las podía escribir. Cerré la computadora y me dormí de nuevo.

3am, 3 y media am, 4am. No podía volver a dormir, algo me tenía
demasiado ansioso. Quería hablar con él, quería abrazarlo y disculparme
por lo estúpido que fui.

Tal vez… tal vez no estoy listo para esto… quizá y no debamos estar
juntos…

No podía pensar otra cosa que no fuera eso. “No lo merezco” me dije y
cerré los ojos.

Al final terminé bajando a la cocina porque tenía hambre. Ayer sólo comí
cereal en la mañana y tomé un café en el receso. Abrí el refrigerador y
saqué dos rebanadas de pizza, las puse en el horno de microondas y
esperé en el comedor hasta que se calentaran. No me hubiera percatado
de que Grace estaba ahí de no ser porque la vi reflejada en un espejo.
Estaba dormida, pero ella es sonámbula. Me sobresalté al verla y me
acerqué a ella con cautela.

-¿Grace? -la miré hasta comprenderlo- Oh, vaya… que descuidada eres…
-suspiré y la cargué para recostarla en el mueble de la sala-

-Tyler lo siento mucho –me besó la mejilla y se acomodó-

-¿De qué te disculpas? –me senté junto a ella-

Ya no me respondió, se había quedado dormida de nuevo. Suspiré y fui a
comer o cenar o desayunar, lo que fuera… Después, subí a Grace a su
cuarto y antes de dejarla en su cama noté que no me quería soltar.

-Me tengo que ir –le susurré al oído-.

-Quédate –dijo abriendo los ojos para verme-.

Nos quedamos mirando fijo y ella me abrazó. Me recosté junto a ella y
esperé a que se durmiera para irme a mi cuarto, pero me dormí primero.

Esa misma mañana desperté junto a ella, aún me tenía abrazado.

-Grace ya son las seis –dije intentando zafarme-.

Ella me soltó y se tapó la cara con la sábana.

-No quiero ir a la escuela hoy –dijo algo adormilada-.

-Ni yo… -dije acostándome y dándole la espalda-

-Tyler me siento mal –dijo tomando mi mano y poniéndola en su frente-.
Tengo fieb… Oye también tú estás…

-Sí, ya lo sé… -dije soltándola y acomodándome de nuevo-

No fuimos a la escuela. Mamá estaba muy preocupada por el hecho de
que ambos teníamos los mismos síntomas, hasta llamó a un doctor para
que nos revisara. Resultó ser un simple resfriado.

Ahí estábamos los dos, sentados uno frente al otro. Ambos traíamos cobijas
puestas, nuestra nariz estaba enrojecida y sonaba cuando respirábamos.
No nos dirigíamos la palabra, pero tuve que ser valiente y decirle.
-Grace, escucha yo…

-Ya sé que addas con Williab

Yo la miré sorprendido, esperando que me viera también, sin embargo ella
se quedó observando el suelo, como si le dijese algo.

-¿Cóbo lo sabes?

Nuestras voces apenas se entendían, estábamos mormados y con la
garganta ronca. No era precisamente el momento para charlar, pero esto
era importante.

-Buedo, es porque los vi ed el salód… -me miró sonriendo algo
melancólica- Udo do besa a su bejor abigo de la dada…

-¿De la qué? –dije confundido-

-DADA! Argh… -suspiró- Nada –dijo al fin-.

-Ah v-vaya… -me sonrojé y me acosté en el mueble- Tedía que decirte…
Lo siedto… -cerré los ojos-

-Buedo, ya no ibporta en realidad… -se recostó también- Debe haber otros
chicos, supodgo… -rió tontamente-

Yo la miré y noté que me estaba sonriendo. No pude evitar sonrojarme
más.

-¿Qué?

-Dada…

Cap3

  • 1.
    Cap. 3 Y ahíestaba de nuevo, en la práctica del equipo de futbol, donde sólo estaba William entrenando, dando lo mejor de sí. A veces pienso que se esfuerza demasiado. Pero qué puedo decirle yo, es algo que le gusta y no puedo meterme con eso. Además, no tenía ganas de nada, ni siquiera de estar ahí. -Hey inútil, yo ya me voy –dije parándome de la banca y bajando las escaleras con mi mochila en mi espalda-. -¿Te vas? –dijo con tono confundido- -Sí, ¿No me escuchaste? –dije hastiado y cínico- -Espérame un momento Tyler –dijo guardando los balones en su cesto y quitándose la playera del equipo, la cual hizo bolas y guardó en su mochila-. Yo no quería esperarlo, no quería nada hoy. Fue el mejor y el peor día que he tenido. Estúpida Grace, estúpida genética, estúpida familia… Al diablo con todo, solo llegaré a casa y me encerraré en el cuarto. -Tyler, ¿Estás molesto? ¿Hice algo malo? –dijo sin parar de mirarme- -No, claro que no –me volteé y empecé a caminar-. -Tyler… -tomó mi mano- -¡S-suéltame idiota! –me alejé de él y seguí caminando- -¿Qué hice? Dímelo, por favor –me miró suplicante-. -¡Nada! ¡No has hecho nada! Ahora, ¿Podrías por favor dejarme en paz? -No, no puedo –me contestó serio, acercándose poco a poco-. Yo me quedé ahí, pegado al piso, a pesar de las ganas que tenía de irme inmediatamente. “Tócame” me pensé. Soy tan egoísta… tan estúpido… -Hey, tranquilo… -pasó su mano por mi cabeza, revolviendo mis cabellos como siempre lo hacía- ¿Qué sucede?
  • 2.
    -Le gustas aGrace, le gustas y no me parece justo lo que hago –dije en voz baja-. Hoy me lo dijo, me preguntó por nosotros y… -pasé saliva- Y yo negué todo –admití notando como se me hacía un nudo en la garganta-. Lo negué William, lo negué… Él no supo que postura tomar, se veía entre molesto y triste. Ya no había mucho qué hacer. -Si ya no piensas volver a hablarme, está bien, de todas formas la culpa la tengo yo –dije agachando la cabeza- Él me miró y suspiró. -No creo que pueda dejar de hablarte, pero… Bueno, no negarías nada si realmente estuvieses enamorado de mi, ¿Verdad? -Perdón –dije y me fui de ahí-. Llegué a mi casa y me tiré en la cama de mi cuarto, deseando que nada hubiera pasado hoy. “Mañana no iré a la escuela”. Sí, yo sé que me llevan en coche hasta allá, pero no importa, puedo fingir que entro a clases sin tener que hacerlo. De cualquier forma, voy todos los días. De repente sonó mi celular, irrumpiendo en el silencio que había ahí. Recibí un mensaje, uno de Brian. -¿Y ahora qué quiere ese? –me dije algo molesto abriendo el texto- “Hey Tyler, estás bien? Disculpa, hoy vi que te peleaste con William. Me conectaré en un momento más, está bien?” ¿Para qué quiero yo que se conecte? Si yo ni siquiera tengo ganas de hablar con nadie… Se cree que necesito de él para todo. -Tyler, baja a cenar –me llamó mi madre-. -No tengo hambre, gracias… -contesté sin ánimos- -Es pizza, ¿Seguro que no quieres nada? -No, gracias… Después de una o dos horas, oí que alguien subía cansinamente las escaleras, dirigiéndose a mi cuarto. No quería que entrara nadie, por eso le
  • 3.
    puse seguro. Sonreíde lado cuando escuché a ese alguien tratando de abrirla. -Tyler, abre hijo –dijo mi mamá con su suave y calmada voz-. -No quiero ver a nadie hoy mamá. -¿Quieres hablar conmigo? –dijo algo preocupada- -No –contesté frío-. Después oí sus pasos alejarse, a tiempos demasiado lentos. Mamá últimamente está algo cansada… No debí tratarla así, pero lo hice. Me había quedado dormido, creo que por 2 o 3 horas, no estoy seguro. Abrí la computadora y vi 2 mensajes en mi correo: 1 de Will y uno de Brian. ¿William me dejó un mensaje? Estaba muy incrédulo. Digo, nos habíamos peleado hace un rato, ¿Por qué me hablaría? Me apresuré en abrirlo, dejando de lado el otro mensaje. “Tyler lo siento mucho, no debí haberte dejado ir de esa forma. No te molestes conmigo si? Te amo.” Idiota… el que debe ofrecer disculpas aquí soy yo. “… No podía teclear nada. Las palabras estaban revueltas en mi mente, pero no las podía escribir. Cerré la computadora y me dormí de nuevo. 3am, 3 y media am, 4am. No podía volver a dormir, algo me tenía demasiado ansioso. Quería hablar con él, quería abrazarlo y disculparme por lo estúpido que fui. Tal vez… tal vez no estoy listo para esto… quizá y no debamos estar juntos… No podía pensar otra cosa que no fuera eso. “No lo merezco” me dije y cerré los ojos. Al final terminé bajando a la cocina porque tenía hambre. Ayer sólo comí cereal en la mañana y tomé un café en el receso. Abrí el refrigerador y saqué dos rebanadas de pizza, las puse en el horno de microondas y
  • 4.
    esperé en elcomedor hasta que se calentaran. No me hubiera percatado de que Grace estaba ahí de no ser porque la vi reflejada en un espejo. Estaba dormida, pero ella es sonámbula. Me sobresalté al verla y me acerqué a ella con cautela. -¿Grace? -la miré hasta comprenderlo- Oh, vaya… que descuidada eres… -suspiré y la cargué para recostarla en el mueble de la sala- -Tyler lo siento mucho –me besó la mejilla y se acomodó- -¿De qué te disculpas? –me senté junto a ella- Ya no me respondió, se había quedado dormida de nuevo. Suspiré y fui a comer o cenar o desayunar, lo que fuera… Después, subí a Grace a su cuarto y antes de dejarla en su cama noté que no me quería soltar. -Me tengo que ir –le susurré al oído-. -Quédate –dijo abriendo los ojos para verme-. Nos quedamos mirando fijo y ella me abrazó. Me recosté junto a ella y esperé a que se durmiera para irme a mi cuarto, pero me dormí primero. Esa misma mañana desperté junto a ella, aún me tenía abrazado. -Grace ya son las seis –dije intentando zafarme-. Ella me soltó y se tapó la cara con la sábana. -No quiero ir a la escuela hoy –dijo algo adormilada-. -Ni yo… -dije acostándome y dándole la espalda- -Tyler me siento mal –dijo tomando mi mano y poniéndola en su frente-. Tengo fieb… Oye también tú estás… -Sí, ya lo sé… -dije soltándola y acomodándome de nuevo- No fuimos a la escuela. Mamá estaba muy preocupada por el hecho de que ambos teníamos los mismos síntomas, hasta llamó a un doctor para que nos revisara. Resultó ser un simple resfriado. Ahí estábamos los dos, sentados uno frente al otro. Ambos traíamos cobijas puestas, nuestra nariz estaba enrojecida y sonaba cuando respirábamos. No nos dirigíamos la palabra, pero tuve que ser valiente y decirle.
  • 5.
    -Grace, escucha yo… -Yasé que addas con Williab Yo la miré sorprendido, esperando que me viera también, sin embargo ella se quedó observando el suelo, como si le dijese algo. -¿Cóbo lo sabes? Nuestras voces apenas se entendían, estábamos mormados y con la garganta ronca. No era precisamente el momento para charlar, pero esto era importante. -Buedo, es porque los vi ed el salód… -me miró sonriendo algo melancólica- Udo do besa a su bejor abigo de la dada… -¿De la qué? –dije confundido- -DADA! Argh… -suspiró- Nada –dijo al fin-. -Ah v-vaya… -me sonrojé y me acosté en el mueble- Tedía que decirte… Lo siedto… -cerré los ojos- -Buedo, ya no ibporta en realidad… -se recostó también- Debe haber otros chicos, supodgo… -rió tontamente- Yo la miré y noté que me estaba sonriendo. No pude evitar sonrojarme más. -¿Qué? -Dada…