La madre del cangurito adopta una actitud sobreprotectora, posiblemente por inseguridad o traumas no resueltos, afectando negativamente el desarrollo emocional del niño. Este comportamiento puede generar dependencia e inseguridades en el cangurito, y es fundamental que los padres trabajen sus propios miedos y necesidades para educar de manera saludable. Es crucial fomentar la autonomía en los hijos, reflexionando sobre los estilos educativos y evitando la sobreprotección y las dinámicas familiares disfuncionales.