Don Quijote sale de la venta al amanecer, contento por haber sido armado caballero. Decide volver a casa para conseguir un escudero y provisiones. Escucha gritos que proceden de un bosque cercano. Al acercarse, ve a un labrador azotando a un muchacho atado a un árbol. Don Quijote le ordena detenerse, alegando que es de cobardes lo que está haciendo. El labrador explica que castiga al muchacho por perder ovejas, aunque Don Quijote le hace prometer que le