Don Quijote pasó quince días en su casa recuperándose. Buscó sus libros pero el ama le dijo que un encantador llamado Frestón se los había llevado volando. Don Quijote convenció a su vecino Sancho para que sea su escudero prometiéndole que algún día gobernaría una isla. Sancho aceptó y decidió llevar su asno.