El Carnaval en Ecuador, especialmente en ciudades como Guayaquil y Ambato, es una celebración comunitaria centrada en la comida y las tradiciones indígenas, marcando el final de un ciclo agrícola y el inicio de otro. Aunque ha sido objeto de prohibiciones, se mantiene viva la tradición de juegos con agua y espuma, reflejando la euforia y la alegría de la festividad. Las raíces del carnaval están conectadas con rituales indígenas de fin de año solar, simbolizando tanto la conexión con la tierra como la religiosidad existente en las culturas andinas.