La carta habla sobre la solidaridad y sus trampas. La solidaridad puede motivar acciones positivas pero también puede usarse para satisfacer la vanidad o sentirse superior. La espiritualidad franciscana promueve una solidaridad pura basada en ver a todos como hermanos. El evangelio enfatiza que el amor es lo más importante y que no se debe buscar recompensa personal a través de acciones de caridad.