La catedral de Reims, construida principalmente en el siglo XII, es un destacado ejemplo de la arquitectura gótica con su nave de 38 metros de altura y una longitud de 138,75 metros. Posee elementos escultóricos significativos, como esculturas en los pórticos y vidrieras desde el siglo XIII al XX, esculpidas por artistas relevantes. Además, su sistema de iluminación y decoración contribuyen a la transfiguración del espacio, caracterizando la relación entre norma constructiva y valores estéticos en el arte gótico.