Las células son la unidad básica de todo ser vivo. Tienen características comunes como elementos estructurales y funcionales que les permiten sobrevivir, pero también variaciones que las especializan. Su tamaño y forma dependen de sus componentes periféricos y varían desde microscópicas hasta formas como husos o estrellas. Para funcionar adecuadamente, es importante mantener una relación apropiada entre su superficie y volumen para permitir los intercambios necesarios.