Este documento presenta un recorrido histórico-cultural por el cerro Blanco en Recoleta, Santiago. Explica que el cerro fue un importante centro ceremonial para los picunches, quienes dejaron "piedras tacitas". También señala que los españoles lo rebautizaron como cerro Monserrat y construyeron un santuario. Finalmente, indica que el cerro proveía de rocas blancas para construcciones coloniales y le dio su nombre actual.