Sir Charles Warren fue el líder de la policía metropolitana británica entre 1886 y 1888, y su dimisión coincidió con el asesinato de Mary Jane Kelly, vinculado a Jack el Destripador. Su gestión fue criticada por su disciplina rígida y decisiones controvertidas, especialmente tras el incidente del 'domingo sangriento' y su manejo de la investigación de los crímenes de Jack el Destripador. Aunque algunos historiadores defienden sus intenciones, la oposición y la mala relación con otros oficiales de policía marcaron su tiempo en el cargo.