El documento analiza las relaciones entre la ciudadanía y la corrupción política. Señala que la corrupción socava los sistemas de valores democráticos cuando las gracias discrecionales sustituyen a los derechos de los ciudadanos y cuando las organizaciones sociales dependen de subvenciones del poder político. También sugiere que la contraposición entre eficacia y seguridad jurídica conduce a prácticas corruptas y que la ciudadanía es cómplice de estas prácticas.