La radiación solar es fundamental para los procesos en la Tierra y exhibe ciclos de actividad entre 9 y 13 años que afectan diversos fenómenos, incluida la ionosfera y el clima. Se ha demostrado que variaciones en la radiación solar influyen en el clima terrestre, correlacionándose con eventos históricos como las 'pequeñas eras glaciales'. Los cinturones de Van Allen protegen a la Tierra de estas variaciones, cuyo estudio ha avanzado en los últimos años.