La claustrofobia se manifiesta con síntomas como ansiedad y sudoración en espacios cerrados, afectando entre el 4% y el 8% de la población de forma regular. Esta fobia, considerada grave, puede provocar ataques de pánico aunque el espacio no represente un peligro real. La regulación emocional ha demostrado ser efectiva para superar esta fobia en una sola sesión en la mayoría de los casos.