El estudio destaca que entre 3.9% y 7.6% del metano se libera a la atmósfera, generando impactos negativos en la salud pública y el medio ambiente. Se documentan casos de contaminación del agua potable y problemas de salud relacionados con la extracción de gas, en particular en pozos de gas no convencional. Además, la actividad de fracturación hidráulica genera más esmog que el tráfico rodado en regiones densamente pobladas.