El 1 de diciembre de 2012, durante la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente de México, manifestantes que ejercían su derecho a la protesta pacífica fueron fuertemente reprimidos por la policía con uso excesivo de la fuerza. Más de 96 personas fueron detenidas y 20 resultaron gravemente heridas. Se denuncia la violación de derechos humanos y la falta de cobertura justa en los medios de comunicación. Se exige la liberación de los detenidos y el castigo a los responsables de la represión.