Las constelaciones han evolucionado a lo largo de la historia, con raíces que van desde la antigüedad hasta su formalización en 1930 por la Unión Astronómica Internacional. Se clasifican en boreales, estacionales, circumpolares, australes y zodiacales, cada una con características específicas en función de su visibilidad. Ejemplos notables incluyen Pegaso, Orión y la Osa Mayor, cada uno asociado a mitologías y ubicaciones distintivas en el cielo.