El documento describe los efectos psicológicos de la violencia familiar en niños, adolescentes y adultos. En los niños, puede causar trastornos del sueño, alimenticios y del lenguaje, así como miedo, ira e inestabilidad. En los adolescentes, dificultades sociales, conductas de riesgo como el abuso de drogas, y embarazos tempranos. En los adultos, baja autoestima, dependencia emocional, conductas agresivas y perpetuación del ciclo de violencia a través de las generaciones.