¿Qué hacer
     cuando sufro?
                                    Dr. Luis A. Silva Cisneros
1.   Introducción.
2.   Causas Del Sufrimiento
3.   Tipos
4.   Consecuencias
5.   Etapas
6.   Propósitos
7.   Como Enfrentarlo
8.   Un Testimonio



Introducción
       El sufrimiento ha sido definido como un padecimiento físico o moral, también podríamos
decir que es una circunstancia o hecho de la vida que ocurre al ser humano. Nosotros sufrimos o
sufriremos por múltiples razones, y el sufrimiento algunas veces lo experimentaremos solos, o
con alguna otra persona o nos veremos envueltos en él por cosas que le suceden a otras personas.

       Para poder desarrollar este tema analizaremos aunque en una forma muy resumida los
puntos enumerados arriba, exponiendo posteriormente, que hacer o como enfrentar esta difícil y
espinosa adversidad de la vida.
Causas.
       Hay distintas razones por las cuales sufrimos, vale la pena enumerar algunas de ellas.
       Considero que cuando sufrimos las razones por la cual estas se producen es porque
tenemos pérdidas de incuestionable valor para nosotros o es porque no logramos metas previstas
o existen necesidades insatisfechas. Resulta evidente que frente a las pérdidas (todas ellas) o
aspiraciones no logradas, sufrimos y en algunas ocasiones de manera muy profunda.


                                                   PERDIDAS


                                                  METAS NO LOGRADAS
  SUFRIMOS POR
                                                  NECESIDADES INSATISFECHAS



       El sabio Salomón nos dice en (Proverbios 13:12) “La esperanza que se demora es
tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido” Y es así como encontramos
personas que han deseado, anhelado cosas por mucho tiempo y no lo han logrado, y viven en un
estado de angustia, dolor, tal vez zozobra, es decir, sufren a causa de no haber conseguido lo que
esperaban o anhelaban, etc.

        En la Palabra de Dios, encontramos relatos de personas que al ser afectadas por estas
causas, pudieron enfrentar el sufrimiento de manera ejemplar, mientras que otras
desafortunadamente se derrumbaron. En (1 Samuel 1:1-18), encontramos el relato de Ana, la
esposa de Elcana, quien sufría mucho a consecuencia de su esterilidad, allí dice que su esposo le
preguntó: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón?
Ante Dios Ana dijo: ...si te dignares mirar la aflicción de tu sierva. Ante Elí el sacerdote dijo:
yo soy una mujer atribulada de espíritu.

       Ella padecía por dos razones 1- Perdida de la capacidad para concebir. 2- La aspiración
no lograda de tener un hijo. Apreciamos que ella enfrentó el sufrimiento con la oración: Oró a
Jehová... he derramado mi alma delante de Jehová. Casos como éste y de otro tipo aparecen
narrados en las Escrituras, los cuales pueden ser de gran ayuda para nosotros, tales como: Moisés
en (Números 11:11-15), Elías en (1 Reyes 19), María Magdalena en(Juan 20:11-18), Pablo en (2
Corintios 11:16-33), etc.
SALUD                                           NECESIDADES BASICAS
                                            EMPLEO
     ENFERMEDAD-ACCIDENTE




            SERES
                                        PERDIDAS                         COMUNION
           QUERIDOS                     (CAUSAS)                          CON DIOS



                   PROPIEDADES O                              FACULTADES
                 BIENES MATERIALES                           FISICAS (VEJEZ)




Tipos De Sufrimiento
       Hay por lo menos tres tipos:

       1- Manifiesto. Es decir, se aprecia en el exterior de las personas. Lo exterioriza en su
          conducta, por lo que dice, por lo que hace, o por lo que deja de hacer.
       2- Oculto. Solo lo conoce quien lo padece.
       3- Progresivo o en etapas. Es aquella persona que permanece con su dolor por cierto
          tiempo llevándolo en su interior, en secreto, pero llega el momento cuando no
          pudiendo soportarlo mas, estalla, lo exterioriza y se hace evidente.

Consecuencias
       Algunos aspectos negativos que pudieran encontrarse en personas sometidas al
sufrimiento son:
       1- Relaciones personales alteradas o no armónicas
       2- Depresión. El Instituto Salud Mental de los Estados Unidos dice: “Más de un 25% de
           las mujeres sufrirán de un episodio de una depresión mayor en algún momento de su
           vida, y los hombres en un 12%.
       3- Suicidio. Las personas que padecen de depresión, un 15% en algún momento intentan
           suicidarse.
       4- Alteraciones del carácter o conducta. Por ejemplo: ira, rabia, tristeza, etc.
       5- Rebelión o alejamiento de Dios.
       6- Incredulidad

Etapas
       Cuando somos sometidos a sufrimiento por lo general al principio lo enfrentamos mejor,
pero cuando se prolonga en el tiempo tendemos a flaquear.
Un Ejemplo A Considerar
        Conozco a una señora que frente a un problema muy grave con su hija, quien le causó un
dolor muy profundo, al comienzo se sentía fuerte y capaz de enfrentarlo con la ayuda de Dios y
con mucha oración. Pero al prolongarse el problema en el tiempo y no ver la solución a pesar de
la oración, fue disminuyendo su fe y confianza en Dios y a pesar de haber pasado la tempestad
hace bastante tiempo, ella refiere no tener en el presente la misma confianza en el Señor que tuvo
en el pasado y le ha costado entender como las pruebas producen crecimiento, porque en ella no
ocurrió así.

Sin embargo, bíblicamente la situación es completamente diferente a lo experimentado por la
señora del relato. Con relación a las etapas, hay ejemplos que nos pueden ayudar como es:




        JOB                                           1.
                                                      2.
                                                           RIQUEZA
                                                           RESIGNACION
         Y
        SUS                       R                   3.
                                                      4.
                                                      5.
                                                           RECHAZAMIENTO
                                                           REFLEXION
                                                           RENOVACION


1- Riqueza Espiritual Y Material. “Era hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y
    apartado del mal. Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era........ y era aquel
    varón más grande que todos los orientales” (Job 1:1-5).
 2- Resignación Y Pérdidas, Y Enfrenta El Sufrimiento: Perdió sus bienes, su familia y su
     esposa lo aborreció, sin embargo, en todo esto él dijo: “Desnudo salí del vientre de mi
     madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó.,.....no atribuyó a Dios
     despropósito alguno. ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo
     esto no pecó Job con sus labios” (Capítulos 1y 2). Ocupa largos años.

3- Reniega (Rebelión, Rechazo) Y Se Derrumba Y Dice: ¿Por qué no morí yo en la matriz,
   o expiré al salir del vientre? ¿Por qué se da luz al trabajado, y vida a los de ánimo
   amargado, que esperan la muerte y ella no llega....? ¿Por qué se da vida al hombre que
   no sabe por donde ha de ir, y quien Dios ha encerrado? (Capítulo 3....) Ocupa poco
   tiempo.

4- Reflexiona Y Analiza Y Dice: “He aquí que yo soy vil; ¿Qué te responderé? Mi mano
   pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; aun dos veces, mas no volveré
   a hablar” (Capítulo 40....) Ocupa largo tiempo.

5- Renovación, Reafirmación y Se Sobrepone Y Muestra El Poder Del Arrepentimiento Y La
   Oración, Y Dice: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me
   aborrezco, y me arrepiento..... y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado
por sus amigos; y aumentó el doble de todas las cosas que habían sido de Job. Y bendijo
   Jehová el postrer estado de Job más que el primero” (Capítulo 42). Ocupa largos años.

Propósitos
      El Señor permite en nuestra vida sufrimientos con propósitos de terminados.

1- Para someter a prueba nuestra fe. “Sois guardados por el poder de Dios mediante la fe,
   para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el postrer
   tiempo. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es
   necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba
   vuestra fe...... sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado
   Jesucristo” (1 Pedro 1:5-7).

2- Para llamarnos al arrepentimiento. “Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices:
   convertíos hijos de los hombres” (Salmos 90:3).

3- Para desarrollar la paciencia y lleguemos a la perfección.



                                        Asume los retos y crece en
                                          medio del sufrimiento

           “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
          sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, mas tenga la paciencia
          su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa
          alguna” (Santiago 1:2-4). Ejemplo tenemos en el caso de David ante Saúl. (1 Samuel
          24).

                                   Está Bien Con Mi Alma
          Un buen ejemplo de alguien que sufrió en grado extremo y Dios lo uso para crecer en
          medio de sus pruebas es el caso que a continuación describiremos. El famoso himno
          (Está Bien Con Mi Alma) fue escrito por Horatio Gates Spafford en 1873, después de
          verse envuelto en dos grandes traumas en su vida. El primero fue el gran incendio de
          Chicago en Octubre de 1871, que lo arruinó económicamente (él había sido un
          hombre de negocios adinerado). Dedicó incontables horas en ayudar a los
          sobrevivientes de ese infierno. Poco tiempo después, mientras cruzaba el Atlántico
          en el Ville du Havre, el barco más seguro de esos días, todas las cuatro hijas de
          Spafford murieron en un choque con otro barco. Su esposa, Ana Spafford sobrevivió
          y envió a él un famoso telegrama “Sola salvada”. De regreso a Chicago los Spafford
comenzaron una nueva familia, un varón y una hembra. En 1880, su pequeño hijo
           murió de Escarlatina, lo cual desbastó a la familia. La pareja hizo planes para viajar a
           Jerusalén y Horatio razonó “Jerusalén es donde mi Señor vivió, sufrió y venció, y
           así yo también deseo aprender como vivir, sufrir y especialmente vencer”

           Varios años después, cuando en el barco en que viajaba pasó cerca del lugar donde
           sus hijas murieron, el Espíritu Santo inspiró las palabras de ese conmovedor himno:
           “Está bien con mi alma”. El habla de la esperanza eterna que los creyentes tienen,
           no importa cuanto dolor y tristeza hayan
           acontecido aquí en la tierra. En 1881, ellos         “Los que padecen según la
           se mudaron a Jerusalén y ayudaron a fundar        voluntad de Dios, encomienden
           un grupo de ayuda llamado “The American             sus almas al fiel Creador, y
           Colony”, su misión era de servir a los                     hagan el bien”
           pobres.                                                    (1 Pedro 4:19)
           Partió para estar con el Señor al sufrir de
           malaria en 1888. Ese himno fue compuesto como una expresión de su fe en medio
           del desastre, se encuentra en Himnos y Cánticos del Evangelio No. 112, y dice así:

           Si paz cual un río es aquí mi porción       Por más que Satán me tentare a mí,
           Si es como las olas del mar;                En esto consuelo tendré:
           Cualquiera mi suerte, es ya mi canción:     Que Cristo, al ver cuán perdido yo fui
           “Está bien, con mi alma está bien”          En la cruz por mi alma murió.

           Pecado llevó, y las gracias le doy,         Que viva por Cristo y solo por él;
           Completo el trabajo está;                   Y yo si muriese, bien sé
           Llevólo en la cruz, y ya libre estoy,       Que no temeré, porque Cristo es fiel,
           ¡Oh mi alma bendice al Señor!               Y mi alma en su paz guardará.

           No es la muerte que espero, Señor
           La tumba mi meta no es,                      Está bien........ Está bien........
           Tu pronta venida, en tu tierno amor          Está bien con mi alma, está bien.
           Esperando mi alma hoy está.

4- Para rescatarnos del pecado o hacernos volver en sí. Como es el caso del Hijo
   prodigo. (Lucas 15:11-32).

5- Para a la larga hacernos bien. “.....afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte
   bien”. (Deuteronomio” 8:17).



               ¿CÓMO ENFRENTAR EL SUFRIMIENTO?

                               Una Visita De Ayuda Reciproca
       Me cuenta un hermano que al visitar a otro creyente que está pasando por grandes
sufrimientos y un momento bastante difícil, producto de la vejez, enfermedad y perdida de su
esposa, que al sentarse para conversar de la situación y su estado circunstancial, éste le dijo: “se
acerca el final” --él estaba pensando en la muerte-- y éste le dice: “Mas bien el comienzo de una
vida mejor para estar con el Señor para siempre” Después de estar un buen rato hablando él le
dice: ¿puede orar por mí? Y creyente visitante le responde              -- Está bien, pero, primero
vamos a leer la Palabra de Dios-- Después de una oración corta e interna ante Dios pidiendo su
dirección, elige leer el (Salmos 40), el cual dice: “Pacientemente esperé al Señor, y se inclinó a
mí, y oyó mi oración. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso
mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a
nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en el Señor. Bienaventurado el
hombre que puso en el Señor su confianza.....”

        Después de leer todo él capitulo, oró y el creyente visitado le dice: “Gracias, por la
ayuda”, pero, no es solamente que él ayudó, sino que él mismo también salió confortado por la
palabra leída y por la oración, ya que él mismo está pasando por momentos difíciles y de
sufrimiento. Igualmente, la señora no creyente que le está cuidando, también dio las gracias. Al
día siguiente que le visitaron de nuevo, dijo: Anóteme el Salmo que me leyeron ayer, ¡cómo me
impactó! Podemos decir que varias cosas intervinieron en el consuelo y animación de esas
personas allí presentes: 1- La lectura y meditación de la Palabra de Dios. 2- La oración. 3-
El compartir con el sufrido y necesitado y darle una palabra de consuelo y animación. “Y
la palabra a su tiempo, ¡cuan buena es!” (Proverbios 4)- Esforzarse en salir para visitar y
ayudar a otros. El Señor dijo: “Venid benditos de mi Padre.....porque estuve enfermo y me
visitasteis; en la cárcel y vinisteis a mí. (Mateo 25:34-36).


       Podemos resumir varias formas de enfrentar el sufrimiento:
       A- Reflexionando o recapacitando. (Job 4:1-7).
       B- Orando. (St. 5:13; Fil. 4:6).
       C- Buscado la Palabra para encontrar respuesta (2 Tim. 3:16; Ro. 15:4).
       D- Buscando ayuda en otros. (Ro. 15:1-2; 1 Ts. 5:11,14; 1 Co. 16:17-18).
       E- Esperando en el Señor y teniendo paciencia. Salmos 40. Un buen pasaje que
          ayuda es aquel de (Isaías 40:31) “Los que esperan al Señor tendrán nuevas
          fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán
          y no se cansaran”

                           F- Asumiendo Una Actitud Positiva.

           Hace poco fuimos mi esposa y yo a visitar a un hermano y le preguntamos al
           saludarle ¿Cómo está? Su respuesta fue: Aquí mal, no puedo dormir bien, no tengo
           apetito, no puedo ver bien, se me olvidan las cosas y así, un conjunto de cosas
           negativas, quejas y más quejas, esto me hizo acordar aquel pasaje bíblico de Isaías
           38:14 “Como la grulla y la golondrina me quejaba; gemía como la paloma ....”
           Luego le dijimos: ¿habrá algunas cosas positivas o buenas que tenga o halla
           recibido? Y entonces le comenzamos a citar: Usted tiene a Cristo, tiene vida, tiene
           casa, tiene comida, tiene como comprar medicinas, tiene familia que le visita, tiene
quien le ayude, etc., usted mas bien debería decir como el salmista: “Bendice, alma
           mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios: Él es quien............ (Salmo
           103:1-6).

           El mismo día habíamos visitado a otra hermana muy enferma, pobre económicamente
           hablando, casi sin poder trasladarse de un lugar a otro por las grandes dificultades que
           tiene en sus piernas y por la disnea (dificultad respiratoria) que se observa al caminar,
           no puede asistir a la congregación para oír la palabra de Dios, etc., y por cierto que le
           hicimos la misma pregunta ¿Cómo está usted? Su respuesta fue: --Estoy muy bien,
           gracias al Señor, con mi enfermedad, pero esta es su voluntad y yo la acepto.
           Podíamos ver la alegría en su rostro, que venía de un corazón lleno de la gracia de
           Dios. ¡Que actitud tan diferente! Aunque, ambos casos citados están enfermos,
           pasando por grandes sufrimientos, hay una gran diferencia entre el uno y el otro. La
           diferencia la hace la actitud asumida para enfrentar los sufrimientos y no hay duda,
           que también, la confianza y la comunión (intimidad) guardada con el Señor.

                                 Un Caso A Considerar
        En Marzo de 1981 con mi esposa e hijos nos trasladamos a la ciudad de Boston, USA,
con el fin de hacer un curso de especialización en el Hospital General de Massachusetts, Escuela
de Medicina de Harvard. Durante las primeras semanas mi actividad principal consistió en el
aprendizaje del idioma, ingresando al Servicio de Traumatología y Ortopedia el día 1 de Mayo
de 1981.

        En el mes de Agosto comencé a sentir un adormecimiento en la pierna izquierda, el cual
se fue extendiendo progresivamente a la otra pierna y posteriormente hasta el tórax, y empecé a
presentar dificultades para la deambulación y cierto grado de dificultad respiratoria, que me
obligó a ponerme en contacto con un Medico Neurólogo llamado Allan Roper a los fines del
diagnostico y tratamiento de mi enfermedad. El Dr. Roper me indicó un tratamiento a base de
Esteroides y cierto grado de reposo, si lograr ningún resultado, mas bien me produjo unos efectos
colaterales indeseables, tales como: malestar general y en especial un insomnio muy severo.

        En el transcurso de los días la enfermedad se fue acentuando de tal manera que ya
prácticamente no podía caminar, tenía disnea aun en el reposo, que se acentuaba al deambular de
tal modo que no podía subir un piso a través de las escaleras. No podía evacuar porque tenia una
parálisis intestinal. Me recuerdo que con la dificultad para la marcha, el estreñimiento severo,
insomnio, disnea y progresión del cuadro sin posibilidades
humanas de mejoría, comencé a llorar y mis esperanzas
claudicaron y preguntaba a Dios ¿Por qué a mí? No tuve              Deberíamos más
respuesta en medio de mi gran adversidad y decidí hasta              bien preguntar
probar a Dios. La progresión del cuadro me obligó de                ¿Para qué a mí?
nuevo a consultar y fui hospitalizado para practicar varios
exámenes, algunos de ellos muy dolorosos. Fui sometido a un
tratamiento muy riesgoso y         para ese momento en etapa de
experimentación, llamado “Plasmaferesis” Una vez aplicado este ultimo tratamiento mi mejoría
fue sustancial, pero continúo hasta la presente fecha con secuelas neurológicas muy evidentes en
mis miembros inferiores que me impiden realizar faenas que deseo pero no puedo.

       Las experiencias anteriormente narradas produjeron en mí vida una serie de grandes y
profundas reflexiones espirituales para enseñarme con que armas contaba para luchar contra la
adversidad y los frutos de esa lucha.

       1. Me hizo entender que somos frágiles y nada tenemos cuando ponemos la esperanza
          en las cosas materiales. “Sepa yo cuan frágil soy” (Salmos 39:4).
       2. Me hizo humillarme, para que no tuviese un concepto mas elevado del que debía
          tener y pensara de mi con cordura y además, para que lo que estaba logrando en ese
          famoso centro científico no me exaltase sobremanera y desmedidamente. (Romanos
          12:3; 1 Corintios 12:7).

       3. Me sirvió para apreciar y amar mas a mi propia esposa al experimentar su amor,
          sacrificios y cuidados por mí, así como el cariño y ternura de mis hijos.

       4. Me hizo ver que tengo una gran familia de Dios, que aunque uno se encuentre fuera
          de su patria, ellos en su amor por los hermanos son clase aparte y lo manifiestan con
          hechos y en verdad. (1 Juan 3: 18).

       5. Desde el punto de vista de mi profesión de Médico, al estar hospitalizado con todo lo
          que esto representó, me hizo considerar y apreciar mas a mis pacientes, acercarme
          más a ellos, oírlos, comprenderlos y tratar de darle la mano, ya que estos momentos
          críticos por los cuales pasamos se requiere de médicos humanos, tratables,
          comprensivos y amorosos. Espero haber aprendido.

       6. Se me han cerrado puertas, en especial desde el punto de vista material, pero, gracias
          a Dios se abrieron otras y nuevas que si no hubiese sido por la enfermedad no serían
          una realidad en el momento actual. Allí estaban esas potencialidades dormidas, sin
          fruto, pero a la larga he experimentado que todo resultó para bien. “Afligiéndote y
          probándote para a la postre hacerte bien” (Deuteronomio 8:16).

       7. Esta enfermedad ha dejado huellas imborrables, o mejor dicho, la considero como el
          Apóstol Pablo como un aguijón que Dios me dio. También tengo que decir que no la
          quisiera tener, pero, la acepto como la voluntad de Dios para mi vida, porque en su
          designio ha permitido estas limitaciones y otras que se ven venir para mi bien. Espero
          y puedo decir como Pablo: Esta debilidad se convierte en poder. “He rogado al
          Señor, que la quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se
          perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:8-9).
¿QUE VOY A HACER
                                           ANTE EL
                                        SUFRIMIENTO?




                                 ¿CRECER?         ¿HUNDIR?




        Deseo terminar reflexionando y citando parte del Himno 462 (Himnos y cánticos del
Evangelio) y de la Palabra de Dios, la cual dice: “Yo soy Jehová..... que formo la luz y creo las
tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto”. Isaías
45:5-7. “En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo
tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él” (Eclesiastés
7:14). “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os
falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:13,19).

            No juzguéis por los sentidos              Sus propósitos perfectos
            Los designios del Señor,                  A su tiempo cumplirá,
            Si parece que las pruebas                 Y lo que es ahora amargo
            Contradicen su amor:                      Dulce fruto llevará.
            Descansad en sus promesas,                 La incredulidad es ciega,
            En su gracia confiad;                     Pues no mira más allá;
            Estas sombras son el manto                A la fe Dios se revela,
            Con que envuelve su bondad.               Todo nos aclarará.

                                 Dr. Luis A. Silva Cisneros
                           www.elmensajerosilencioso.blogspot.com
                                 luissilvamd@hotmail.com

¿QUE HACER CUANDO SUFRO?

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    ¿Qué hacer cuando sufro? Dr. Luis A. Silva Cisneros 1. Introducción. 2. Causas Del Sufrimiento 3. Tipos 4. Consecuencias 5. Etapas 6. Propósitos 7. Como Enfrentarlo 8. Un Testimonio Introducción El sufrimiento ha sido definido como un padecimiento físico o moral, también podríamos decir que es una circunstancia o hecho de la vida que ocurre al ser humano. Nosotros sufrimos o sufriremos por múltiples razones, y el sufrimiento algunas veces lo experimentaremos solos, o con alguna otra persona o nos veremos envueltos en él por cosas que le suceden a otras personas. Para poder desarrollar este tema analizaremos aunque en una forma muy resumida los puntos enumerados arriba, exponiendo posteriormente, que hacer o como enfrentar esta difícil y espinosa adversidad de la vida.
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    Causas. Hay distintas razones por las cuales sufrimos, vale la pena enumerar algunas de ellas. Considero que cuando sufrimos las razones por la cual estas se producen es porque tenemos pérdidas de incuestionable valor para nosotros o es porque no logramos metas previstas o existen necesidades insatisfechas. Resulta evidente que frente a las pérdidas (todas ellas) o aspiraciones no logradas, sufrimos y en algunas ocasiones de manera muy profunda. PERDIDAS METAS NO LOGRADAS SUFRIMOS POR NECESIDADES INSATISFECHAS El sabio Salomón nos dice en (Proverbios 13:12) “La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido” Y es así como encontramos personas que han deseado, anhelado cosas por mucho tiempo y no lo han logrado, y viven en un estado de angustia, dolor, tal vez zozobra, es decir, sufren a causa de no haber conseguido lo que esperaban o anhelaban, etc. En la Palabra de Dios, encontramos relatos de personas que al ser afectadas por estas causas, pudieron enfrentar el sufrimiento de manera ejemplar, mientras que otras desafortunadamente se derrumbaron. En (1 Samuel 1:1-18), encontramos el relato de Ana, la esposa de Elcana, quien sufría mucho a consecuencia de su esterilidad, allí dice que su esposo le preguntó: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? Ante Dios Ana dijo: ...si te dignares mirar la aflicción de tu sierva. Ante Elí el sacerdote dijo: yo soy una mujer atribulada de espíritu. Ella padecía por dos razones 1- Perdida de la capacidad para concebir. 2- La aspiración no lograda de tener un hijo. Apreciamos que ella enfrentó el sufrimiento con la oración: Oró a Jehová... he derramado mi alma delante de Jehová. Casos como éste y de otro tipo aparecen narrados en las Escrituras, los cuales pueden ser de gran ayuda para nosotros, tales como: Moisés en (Números 11:11-15), Elías en (1 Reyes 19), María Magdalena en(Juan 20:11-18), Pablo en (2 Corintios 11:16-33), etc.
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    SALUD NECESIDADES BASICAS EMPLEO ENFERMEDAD-ACCIDENTE SERES PERDIDAS COMUNION QUERIDOS (CAUSAS) CON DIOS PROPIEDADES O FACULTADES BIENES MATERIALES FISICAS (VEJEZ) Tipos De Sufrimiento Hay por lo menos tres tipos: 1- Manifiesto. Es decir, se aprecia en el exterior de las personas. Lo exterioriza en su conducta, por lo que dice, por lo que hace, o por lo que deja de hacer. 2- Oculto. Solo lo conoce quien lo padece. 3- Progresivo o en etapas. Es aquella persona que permanece con su dolor por cierto tiempo llevándolo en su interior, en secreto, pero llega el momento cuando no pudiendo soportarlo mas, estalla, lo exterioriza y se hace evidente. Consecuencias Algunos aspectos negativos que pudieran encontrarse en personas sometidas al sufrimiento son: 1- Relaciones personales alteradas o no armónicas 2- Depresión. El Instituto Salud Mental de los Estados Unidos dice: “Más de un 25% de las mujeres sufrirán de un episodio de una depresión mayor en algún momento de su vida, y los hombres en un 12%. 3- Suicidio. Las personas que padecen de depresión, un 15% en algún momento intentan suicidarse. 4- Alteraciones del carácter o conducta. Por ejemplo: ira, rabia, tristeza, etc. 5- Rebelión o alejamiento de Dios. 6- Incredulidad Etapas Cuando somos sometidos a sufrimiento por lo general al principio lo enfrentamos mejor, pero cuando se prolonga en el tiempo tendemos a flaquear.
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    Un Ejemplo AConsiderar Conozco a una señora que frente a un problema muy grave con su hija, quien le causó un dolor muy profundo, al comienzo se sentía fuerte y capaz de enfrentarlo con la ayuda de Dios y con mucha oración. Pero al prolongarse el problema en el tiempo y no ver la solución a pesar de la oración, fue disminuyendo su fe y confianza en Dios y a pesar de haber pasado la tempestad hace bastante tiempo, ella refiere no tener en el presente la misma confianza en el Señor que tuvo en el pasado y le ha costado entender como las pruebas producen crecimiento, porque en ella no ocurrió así. Sin embargo, bíblicamente la situación es completamente diferente a lo experimentado por la señora del relato. Con relación a las etapas, hay ejemplos que nos pueden ayudar como es: JOB 1. 2. RIQUEZA RESIGNACION Y SUS R 3. 4. 5. RECHAZAMIENTO REFLEXION RENOVACION 1- Riqueza Espiritual Y Material. “Era hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era........ y era aquel varón más grande que todos los orientales” (Job 1:1-5). 2- Resignación Y Pérdidas, Y Enfrenta El Sufrimiento: Perdió sus bienes, su familia y su esposa lo aborreció, sin embargo, en todo esto él dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó.,.....no atribuyó a Dios despropósito alguno. ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios” (Capítulos 1y 2). Ocupa largos años. 3- Reniega (Rebelión, Rechazo) Y Se Derrumba Y Dice: ¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre? ¿Por qué se da luz al trabajado, y vida a los de ánimo amargado, que esperan la muerte y ella no llega....? ¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por donde ha de ir, y quien Dios ha encerrado? (Capítulo 3....) Ocupa poco tiempo. 4- Reflexiona Y Analiza Y Dice: “He aquí que yo soy vil; ¿Qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; aun dos veces, mas no volveré a hablar” (Capítulo 40....) Ocupa largo tiempo. 5- Renovación, Reafirmación y Se Sobrepone Y Muestra El Poder Del Arrepentimiento Y La Oración, Y Dice: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento..... y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado
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    por sus amigos;y aumentó el doble de todas las cosas que habían sido de Job. Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero” (Capítulo 42). Ocupa largos años. Propósitos El Señor permite en nuestra vida sufrimientos con propósitos de terminados. 1- Para someter a prueba nuestra fe. “Sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el postrer tiempo. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe...... sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:5-7). 2- Para llamarnos al arrepentimiento. “Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: convertíos hijos de los hombres” (Salmos 90:3). 3- Para desarrollar la paciencia y lleguemos a la perfección. Asume los retos y crece en medio del sufrimiento “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:2-4). Ejemplo tenemos en el caso de David ante Saúl. (1 Samuel 24). Está Bien Con Mi Alma Un buen ejemplo de alguien que sufrió en grado extremo y Dios lo uso para crecer en medio de sus pruebas es el caso que a continuación describiremos. El famoso himno (Está Bien Con Mi Alma) fue escrito por Horatio Gates Spafford en 1873, después de verse envuelto en dos grandes traumas en su vida. El primero fue el gran incendio de Chicago en Octubre de 1871, que lo arruinó económicamente (él había sido un hombre de negocios adinerado). Dedicó incontables horas en ayudar a los sobrevivientes de ese infierno. Poco tiempo después, mientras cruzaba el Atlántico en el Ville du Havre, el barco más seguro de esos días, todas las cuatro hijas de Spafford murieron en un choque con otro barco. Su esposa, Ana Spafford sobrevivió y envió a él un famoso telegrama “Sola salvada”. De regreso a Chicago los Spafford
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    comenzaron una nuevafamilia, un varón y una hembra. En 1880, su pequeño hijo murió de Escarlatina, lo cual desbastó a la familia. La pareja hizo planes para viajar a Jerusalén y Horatio razonó “Jerusalén es donde mi Señor vivió, sufrió y venció, y así yo también deseo aprender como vivir, sufrir y especialmente vencer” Varios años después, cuando en el barco en que viajaba pasó cerca del lugar donde sus hijas murieron, el Espíritu Santo inspiró las palabras de ese conmovedor himno: “Está bien con mi alma”. El habla de la esperanza eterna que los creyentes tienen, no importa cuanto dolor y tristeza hayan acontecido aquí en la tierra. En 1881, ellos “Los que padecen según la se mudaron a Jerusalén y ayudaron a fundar voluntad de Dios, encomienden un grupo de ayuda llamado “The American sus almas al fiel Creador, y Colony”, su misión era de servir a los hagan el bien” pobres. (1 Pedro 4:19) Partió para estar con el Señor al sufrir de malaria en 1888. Ese himno fue compuesto como una expresión de su fe en medio del desastre, se encuentra en Himnos y Cánticos del Evangelio No. 112, y dice así: Si paz cual un río es aquí mi porción Por más que Satán me tentare a mí, Si es como las olas del mar; En esto consuelo tendré: Cualquiera mi suerte, es ya mi canción: Que Cristo, al ver cuán perdido yo fui “Está bien, con mi alma está bien” En la cruz por mi alma murió. Pecado llevó, y las gracias le doy, Que viva por Cristo y solo por él; Completo el trabajo está; Y yo si muriese, bien sé Llevólo en la cruz, y ya libre estoy, Que no temeré, porque Cristo es fiel, ¡Oh mi alma bendice al Señor! Y mi alma en su paz guardará. No es la muerte que espero, Señor La tumba mi meta no es, Está bien........ Está bien........ Tu pronta venida, en tu tierno amor Está bien con mi alma, está bien. Esperando mi alma hoy está. 4- Para rescatarnos del pecado o hacernos volver en sí. Como es el caso del Hijo prodigo. (Lucas 15:11-32). 5- Para a la larga hacernos bien. “.....afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien”. (Deuteronomio” 8:17). ¿CÓMO ENFRENTAR EL SUFRIMIENTO? Una Visita De Ayuda Reciproca Me cuenta un hermano que al visitar a otro creyente que está pasando por grandes sufrimientos y un momento bastante difícil, producto de la vejez, enfermedad y perdida de su
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    esposa, que alsentarse para conversar de la situación y su estado circunstancial, éste le dijo: “se acerca el final” --él estaba pensando en la muerte-- y éste le dice: “Mas bien el comienzo de una vida mejor para estar con el Señor para siempre” Después de estar un buen rato hablando él le dice: ¿puede orar por mí? Y creyente visitante le responde -- Está bien, pero, primero vamos a leer la Palabra de Dios-- Después de una oración corta e interna ante Dios pidiendo su dirección, elige leer el (Salmos 40), el cual dice: “Pacientemente esperé al Señor, y se inclinó a mí, y oyó mi oración. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en el Señor. Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza.....” Después de leer todo él capitulo, oró y el creyente visitado le dice: “Gracias, por la ayuda”, pero, no es solamente que él ayudó, sino que él mismo también salió confortado por la palabra leída y por la oración, ya que él mismo está pasando por momentos difíciles y de sufrimiento. Igualmente, la señora no creyente que le está cuidando, también dio las gracias. Al día siguiente que le visitaron de nuevo, dijo: Anóteme el Salmo que me leyeron ayer, ¡cómo me impactó! Podemos decir que varias cosas intervinieron en el consuelo y animación de esas personas allí presentes: 1- La lectura y meditación de la Palabra de Dios. 2- La oración. 3- El compartir con el sufrido y necesitado y darle una palabra de consuelo y animación. “Y la palabra a su tiempo, ¡cuan buena es!” (Proverbios 4)- Esforzarse en salir para visitar y ayudar a otros. El Señor dijo: “Venid benditos de mi Padre.....porque estuve enfermo y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a mí. (Mateo 25:34-36). Podemos resumir varias formas de enfrentar el sufrimiento: A- Reflexionando o recapacitando. (Job 4:1-7). B- Orando. (St. 5:13; Fil. 4:6). C- Buscado la Palabra para encontrar respuesta (2 Tim. 3:16; Ro. 15:4). D- Buscando ayuda en otros. (Ro. 15:1-2; 1 Ts. 5:11,14; 1 Co. 16:17-18). E- Esperando en el Señor y teniendo paciencia. Salmos 40. Un buen pasaje que ayuda es aquel de (Isaías 40:31) “Los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se cansaran” F- Asumiendo Una Actitud Positiva. Hace poco fuimos mi esposa y yo a visitar a un hermano y le preguntamos al saludarle ¿Cómo está? Su respuesta fue: Aquí mal, no puedo dormir bien, no tengo apetito, no puedo ver bien, se me olvidan las cosas y así, un conjunto de cosas negativas, quejas y más quejas, esto me hizo acordar aquel pasaje bíblico de Isaías 38:14 “Como la grulla y la golondrina me quejaba; gemía como la paloma ....” Luego le dijimos: ¿habrá algunas cosas positivas o buenas que tenga o halla recibido? Y entonces le comenzamos a citar: Usted tiene a Cristo, tiene vida, tiene casa, tiene comida, tiene como comprar medicinas, tiene familia que le visita, tiene
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    quien le ayude,etc., usted mas bien debería decir como el salmista: “Bendice, alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios: Él es quien............ (Salmo 103:1-6). El mismo día habíamos visitado a otra hermana muy enferma, pobre económicamente hablando, casi sin poder trasladarse de un lugar a otro por las grandes dificultades que tiene en sus piernas y por la disnea (dificultad respiratoria) que se observa al caminar, no puede asistir a la congregación para oír la palabra de Dios, etc., y por cierto que le hicimos la misma pregunta ¿Cómo está usted? Su respuesta fue: --Estoy muy bien, gracias al Señor, con mi enfermedad, pero esta es su voluntad y yo la acepto. Podíamos ver la alegría en su rostro, que venía de un corazón lleno de la gracia de Dios. ¡Que actitud tan diferente! Aunque, ambos casos citados están enfermos, pasando por grandes sufrimientos, hay una gran diferencia entre el uno y el otro. La diferencia la hace la actitud asumida para enfrentar los sufrimientos y no hay duda, que también, la confianza y la comunión (intimidad) guardada con el Señor. Un Caso A Considerar En Marzo de 1981 con mi esposa e hijos nos trasladamos a la ciudad de Boston, USA, con el fin de hacer un curso de especialización en el Hospital General de Massachusetts, Escuela de Medicina de Harvard. Durante las primeras semanas mi actividad principal consistió en el aprendizaje del idioma, ingresando al Servicio de Traumatología y Ortopedia el día 1 de Mayo de 1981. En el mes de Agosto comencé a sentir un adormecimiento en la pierna izquierda, el cual se fue extendiendo progresivamente a la otra pierna y posteriormente hasta el tórax, y empecé a presentar dificultades para la deambulación y cierto grado de dificultad respiratoria, que me obligó a ponerme en contacto con un Medico Neurólogo llamado Allan Roper a los fines del diagnostico y tratamiento de mi enfermedad. El Dr. Roper me indicó un tratamiento a base de Esteroides y cierto grado de reposo, si lograr ningún resultado, mas bien me produjo unos efectos colaterales indeseables, tales como: malestar general y en especial un insomnio muy severo. En el transcurso de los días la enfermedad se fue acentuando de tal manera que ya prácticamente no podía caminar, tenía disnea aun en el reposo, que se acentuaba al deambular de tal modo que no podía subir un piso a través de las escaleras. No podía evacuar porque tenia una parálisis intestinal. Me recuerdo que con la dificultad para la marcha, el estreñimiento severo, insomnio, disnea y progresión del cuadro sin posibilidades humanas de mejoría, comencé a llorar y mis esperanzas claudicaron y preguntaba a Dios ¿Por qué a mí? No tuve Deberíamos más respuesta en medio de mi gran adversidad y decidí hasta bien preguntar probar a Dios. La progresión del cuadro me obligó de ¿Para qué a mí? nuevo a consultar y fui hospitalizado para practicar varios exámenes, algunos de ellos muy dolorosos. Fui sometido a un tratamiento muy riesgoso y para ese momento en etapa de
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    experimentación, llamado “Plasmaferesis”Una vez aplicado este ultimo tratamiento mi mejoría fue sustancial, pero continúo hasta la presente fecha con secuelas neurológicas muy evidentes en mis miembros inferiores que me impiden realizar faenas que deseo pero no puedo. Las experiencias anteriormente narradas produjeron en mí vida una serie de grandes y profundas reflexiones espirituales para enseñarme con que armas contaba para luchar contra la adversidad y los frutos de esa lucha. 1. Me hizo entender que somos frágiles y nada tenemos cuando ponemos la esperanza en las cosas materiales. “Sepa yo cuan frágil soy” (Salmos 39:4). 2. Me hizo humillarme, para que no tuviese un concepto mas elevado del que debía tener y pensara de mi con cordura y además, para que lo que estaba logrando en ese famoso centro científico no me exaltase sobremanera y desmedidamente. (Romanos 12:3; 1 Corintios 12:7). 3. Me sirvió para apreciar y amar mas a mi propia esposa al experimentar su amor, sacrificios y cuidados por mí, así como el cariño y ternura de mis hijos. 4. Me hizo ver que tengo una gran familia de Dios, que aunque uno se encuentre fuera de su patria, ellos en su amor por los hermanos son clase aparte y lo manifiestan con hechos y en verdad. (1 Juan 3: 18). 5. Desde el punto de vista de mi profesión de Médico, al estar hospitalizado con todo lo que esto representó, me hizo considerar y apreciar mas a mis pacientes, acercarme más a ellos, oírlos, comprenderlos y tratar de darle la mano, ya que estos momentos críticos por los cuales pasamos se requiere de médicos humanos, tratables, comprensivos y amorosos. Espero haber aprendido. 6. Se me han cerrado puertas, en especial desde el punto de vista material, pero, gracias a Dios se abrieron otras y nuevas que si no hubiese sido por la enfermedad no serían una realidad en el momento actual. Allí estaban esas potencialidades dormidas, sin fruto, pero a la larga he experimentado que todo resultó para bien. “Afligiéndote y probándote para a la postre hacerte bien” (Deuteronomio 8:16). 7. Esta enfermedad ha dejado huellas imborrables, o mejor dicho, la considero como el Apóstol Pablo como un aguijón que Dios me dio. También tengo que decir que no la quisiera tener, pero, la acepto como la voluntad de Dios para mi vida, porque en su designio ha permitido estas limitaciones y otras que se ven venir para mi bien. Espero y puedo decir como Pablo: Esta debilidad se convierte en poder. “He rogado al Señor, que la quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:8-9).
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    ¿QUE VOY AHACER ANTE EL SUFRIMIENTO? ¿CRECER? ¿HUNDIR? Deseo terminar reflexionando y citando parte del Himno 462 (Himnos y cánticos del Evangelio) y de la Palabra de Dios, la cual dice: “Yo soy Jehová..... que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto”. Isaías 45:5-7. “En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él” (Eclesiastés 7:14). “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:13,19). No juzguéis por los sentidos Sus propósitos perfectos Los designios del Señor, A su tiempo cumplirá, Si parece que las pruebas Y lo que es ahora amargo Contradicen su amor: Dulce fruto llevará. Descansad en sus promesas, La incredulidad es ciega, En su gracia confiad; Pues no mira más allá; Estas sombras son el manto A la fe Dios se revela, Con que envuelve su bondad. Todo nos aclarará. Dr. Luis A. Silva Cisneros www.elmensajerosilencioso.blogspot.com luissilvamd@hotmail.com