Las tres historias tratan sobre conflictos y su resolución. En la primera, un anciano pregunta a Dios sobre el fin de los conflictos entre los humanos y recibe una respuesta ambigua. En la segunda, un rabino logra que un matrimonio en disputa reconozca que ambos tienen parte de razón. Y en la tercera, un juez resuelve de forma ingeniosa la pretensión de un restaurador de cobrarle a un mendigo por oler la comida.