Este documento describe cuatro formas en que se manifiesta el movimiento del Espíritu Santo según la Biblia: fuego, viento, lluvia y aceite. El fuego representa el poder y presencia de Dios y se usa para purificar. El viento trae cambio y vida. La lluvia fomenta el crecimiento interno y externo y el fruto. Y el aceite simboliza la unción espiritual que trae poder, sanidad, gozo y revelación.