El resumen describe el concepto de infierno judeocristiano como un estado o lugar de condenación eterna donde las almas de los pecadores son enviadas luego de la muerte para sufrir tormentos. Según la doctrina católica, este lugar conlleva dos penas: la privación de la visión de Dios y tormentos físicos como las llamas. El infierno también se entiende como una separación definitiva de Dios y su reino. Cristo descendió a los infiernos para compartir la condición humana completa de vivir, morir y estar entre los