El documento analiza las herejías relacionadas con la interpretación del infierno y la inmortalidad del alma, detallando cómo estas creencias se han desarrollado y institucionalizado a lo largo de la historia, desde la antigüedad hasta la Edad Media. Se critica la idea de un infierno físico y eterno, argumentando que las referencias bíblicas enfatizan más la destrucción que la duración del castigo. Además, se menciona la evolución de la enseñanza sobre el contacto con los muertos y cómo estas creencias no siempre están en línea con las escrituras bíblicas.