La Constitución Política de Chile de 1980 establece los principios y bases de la organización del Estado chileno, incluyendo la soberanía nacional, la democracia representativa, la forma unitaria y la tendencia a la descentralización. Define los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, así como otros organismos autónomos. Reconoce la dignidad e igualdad de las personas y la importancia de la familia y los derechos fundamentales.