Palestina en tiempos de Jesús estaba bajo dominio romano, pero los judíos mantenían su religión y leyes. La sociedad estaba dividida en clases y sectas. Culturalmente estaba influenciada por lo griego y lo romano. Religiosamente, el judaísmo era la principal religión, con diferentes sectas como los fariseos y saduceos que interpretaban la ley de diferentes formas y controlaban el poder. Jesús desafió esta estructura al dirigirse a los más humildes y predicar la igualdad.