Dios comenzó a comunicarse con el autor a través de un diálogo escrito. El autor escribió una carta expresando su frustración y haciendo preguntas a Dios. Para su sorpresa, empezó a recibir respuestas a sus preguntas como si alguien estuviera dictándole. Dios explica que se comunica con todos constantemente a través de los sentimientos y pensamientos, no solo con palabras.