La historia trata de Anacleto Morones, a quien el pueblo creía un santo e intentaba canonizar. Lucas Lucatero, quien trabajó con Anacleto y se casó con su hija, confiesa que Anacleto era un impostor y cómo presenció el malentendido que llevó al pueblo a venerarlo, sin saber que su cuerpo está enterrado en casa de Lucas.