El correo electrónico se originó en 1965 como una herramienta para compartir archivos entre usuarios conectados a una supercomputadora. Existen dos tipos principales: correo POP que requiere conexión periódica a internet, y correo web que permite acceso permanente pero con limitaciones. Un mensaje de correo consta de una cabecera con información sobre el remitente, destinatario y fecha, y un cuerpo con el contenido del mensaje.