La corrupción política y la pobreza social en España son factores cruciales que contribuyen a la desigualdad y la falta de oportunidades para millones de personas. A pesar de un leve aumento en los ingresos medios en 2015, la tasa de riesgo de pobreza y la pobreza severa persisten, afectando especialmente a la infancia y a los hogares vulnerables. Se hace un llamado a mejorar la distribución de recursos y a abandonar políticas de recortes en servicios públicos para combatir estos problemas de manera efectiva.