El documento describe cómo la iglesia en Jerusalén resolvió un problema que surgió debido a su crecimiento. Los doce apóstoles determinaron que no podían descuidar la palabra de Dios para atender otras necesidades. Seleccionaron siete hombres llenos del Espíritu Santo para que se encargaran de la distribución de alimentos a las viudas. Esta solución satisfizo a todos y permitió que la iglesia continuara creciendo y expandiendo su influencia.