El documento define la mente bíblicamente y describe sus funciones como procesar, entender y juzgar los pensamientos para tomar decisiones. Explica que la mente de quienes no tienen a Dios es engañosa, corrompida y rechaza la verdad, mientras que la mente del creyente es renovada, tiene la mente de Cristo y está guardada y enseñada por Dios.