La película ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra es un alegato contra el suicidio que muestra cómo la vida de George Bailey ha tenido un impacto positivo en muchos otros y cómo Bedford Falls sería un lugar peor sin él. La película también sugiere que encontrar un sentido a la propia vida a través de vivir para los demás es el mejor antídoto contra el suicidio.