La Cuaresma es un tiempo de conversión espiritual de 40 días que precede a la Pascua. Es un periodo para arrepentirse de los pecados, hacer penitencia como sacrificios, y cambiar para acercarse más a Cristo. La Iglesia ofrece la Cuaresma cada año para que las personas se examinen a sí mismas, se arrepientan de sus faltas, y se comprometan a vivir de acuerdo con los valores del Evangelio.