Raúl siempre soñó con viajar por el mundo. Emprendió un viaje en avioneta y descubrió islas misteriosas, incluyendo una donde naufragó y construyó un bote para escapar. Más tarde siguió a una ballena gigante que lo guió a otra isla mágica y luego a la isla original donde inició su viaje. Después de 54 días, Raúl se dio cuenta que el viaje había sido una prueba y que nunca debe rendirse ante los desafíos.