Autor: Jenny Milady Sivira
Hace muchos años una persona con la que tuve unas
gran amistad, me conto una historia conmovedora y
realmente emotiva, durante un paseo en tren desde el
poblado de San Félix hasta la población de Campo uno,
llamado así porque ahí fue instalado hace muchos años el
primer pozo de petróleo de la región.
Quien contaba este relato era el viejo Esteban de Jesús, un amable anciano de
80 años, quien iba rumbo a su pueblo natal a ver a sus nietos. Bueno Macario
usted sabe que la estación del tren de nevado, en otros tiempo era regida por un
vigilante que se encargaba de mantener el orden y cambiar las respectiva señales
del cambio de vías para prevenir accidentes. Yo asentí con mi cabeza porque había
leído acerca de la historia de esa estación, bueno continuo dijo Esteban
Hace mucho tiempo en la época que reinaban
los papagayos, los trompos, los juegos
tradicionales vivió un niño llamado Reinaldo
sin apellido pequeño huérfano de la comarca
quien se la pasaba rondando en todo el pueblo
en busca de amigos, pero muchos le huían
porque era pobre, sin embargo siempre estaba
acompañado de Titán su perrito sin pedigree
pero que lo quería mucho, corrían pueblo
arriba y pueblo abajo , en las noches dormían
en los andenes de la estación en una pequeña
camita que el amable Don José el vigilante le
preparaba junto a una cena, porque le tenía
aprecio al niño
Reinaldo cada noche se sentaba a contemplar las
estrellas y pedía fervientemente querido dios, te pido por
todos los niños del pueblo para que aprendan a ser más
buen, y por el señor José que es como mi padre, yo lo
quiero y él me quiere mucho.
Así pasaban los días, hasta que llegaba la primavera y todos los alrededores del
pueblo se llenaban de hermoso bucares, y destacaban sus tonalidades rojizas, en
esos días el alboroto de la población era grande porque llegaba a pasar sus
vacaciones el conde y la condesa de B, una acaudalada cuidad de la zona sur, ellos
pasaban por la estación y de allí los llevaba su carro hasta la hacienda de café,
llamada por los lugareños la tormentosa porque en sus limite, estaba una cascada
de aguas muy fuerte.
Nuestro pequeño amigo se emocionaba más de lo normal porque José lo dejaba
montarse en la tarima para ver mejor a los ilustres visitantes, en las noche le decía
Reinaldo cada día aprendes más leer debes ser un hombre culto para poder hacer el
bien, a lo cual en niño siempre respondía con una sonrisa si papá José, el vigilante
cada día se hacía más viejo y temía que su hora de jubilarse estaba cerca y no
podría cuidar más de Reinaldo, eso lo mortificaba pensar en el futuro del pequeño,
porque en el fondo sabía que él era bueno y merecía lo mejor.
Paso la primavera, llego el verano y al fin el invierno y el señor José recibió
correo de la capital, al leer la carta sus ojos se llenaron de lágrimas, esta decía
estimado señor José Anastasio Benavides Pineda, vigilante de la estación nevado
por medio de la presente le notificamos que ha cumplido de forma exitosa y
responsable con sus obligaciones por lo cual le hemos concedido la jubilación
efectiva al final de la primavera su sustituto llegara, en el último tren de
primavera, esa noche se sentó con Reinaldo y con afable rostro le comenta
hijo mío pronto nos hemos de separar pero mi corazón siempre te tendrá un lugar, a
donde voy no podrás ir, el pequeño Reinaldo empieza a llorar pero el vigilante le dice
no llores que esta noche le pediremos a la virgencita que nos ayude a encontrar un
buen hogar, fervientemente pidieron ambos el bien el uno para el otro.
Si darse cuenta la luz de la habitación se ilumino mucho
más de lo normal, y ambos se fueron a dormir, pasado
el invierno llego la primavera y con ello, los condes a
pasar sus vacaciones, ellos eran jóvenes pero no podían
tener hijos propios, de muy buen corazón, al verlos el
vigilante los recibió como era debido, buenos días señor
y señora de B, les doy la bienvenida a nuestro humilde
pueblito de nevado , ambos saludaron al señor José y en
su coche se fueron.
Al irse el vigilante noto que la señora condesa había dejado olvidado un
pequeño monedero con sus papeles, y llamado a Reinaldo le dijo hijo anda corriendo
a la Tormentosa y devuelve este monedero a la señora condesa que lo dejo olvidado,
Reinaldo como siempre obediente corrió hacer lo que su papá José le mando, se
llevó a Titán y llego a la hacienda pero nadie salía de la casa. Por lo tanto paseo en
los alrededores pero su perrito algo extraño noto y comenzó a ladrar, hacia la
cascada.
El pequeño al asomarse vio a la joven condesa en medio del agua, casi
desmayada y como era buen nadador se lanzó al agua tomando la previsión de
amarrarse una cuerda a la cintura que busco en el granero cercano, mientras a Titán
le dijo anda a buscar ayuda presto salió el perrito, y nuestro amiguito logro alcanzar
al joven condesa a la que le dijo agárrese a mi cintura mientras yo la mantengo a
flote.
El perrito encontró la conde que de cacería había salido y por medios de ladridos
su atención había captado, quien al instante lo siguió. Observo al fondo de la cascada
y Reinaldo le dijo conde agarre la cuerda y nos jala que no puedo sacarla, así mismo
hizo y la condesa fue sacada y llevada a la casa grande.
Muchas gracias le dieron la pequeño y unas monedas le dieron junto a ropa nueva y
golosinas, el niño corrió y le conto a José su aventura a los cual respondió has
actuado bien al ayudar a tu prójimo dios te recompensara junto a la virgencita por tu
valentía y gran corazón.
Llego el último tren de primavera, donde vendría el sustituto de José y donde
él se iría, triste le dijo Reinaldo así no este yo aquí para cuidarte promete que será
un niño bueno como te enseñe , a lo cual respondió así será papá , abrazándose esa
noche porque a la mañana siguiente se iría el último tren de primavera, ambos se
fueron a dormir.
En la mañana llegan los condes listo para irse, pero se dirigen primero a José y
a Reinaldo y les dicen hemos escuchado que tu cuidas a nuestro amiguito y hasta
hoy estarás aquí José contesta efectivamente es así hasta hoy cuido a mi niño y
temo que este sin protección a partir de ahora , entonces los condes le participan
su decisión hemos decidido que Reinaldo sea nuestro hijo lo vamos adoptar y
querer como un hijo junto a su perrito titán, José , Reinaldo se sintieron muy felices
y todos se fueron en el tren rumbo a su nuevos destinos.
Cada uno de nosotros termina este relato Esteban ha
aprendido que las buenas acciones son merecedoras de
buenos premios, ayudar a los demás sin interés es la
mayor recompensa, Macario dice tienes razón

El vigilante del Ferrocarril

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    Hace muchos añosuna persona con la que tuve unas gran amistad, me conto una historia conmovedora y realmente emotiva, durante un paseo en tren desde el poblado de San Félix hasta la población de Campo uno, llamado así porque ahí fue instalado hace muchos años el primer pozo de petróleo de la región. Quien contaba este relato era el viejo Esteban de Jesús, un amable anciano de 80 años, quien iba rumbo a su pueblo natal a ver a sus nietos. Bueno Macario usted sabe que la estación del tren de nevado, en otros tiempo era regida por un vigilante que se encargaba de mantener el orden y cambiar las respectiva señales del cambio de vías para prevenir accidentes. Yo asentí con mi cabeza porque había leído acerca de la historia de esa estación, bueno continuo dijo Esteban
  • 3.
    Hace mucho tiempoen la época que reinaban los papagayos, los trompos, los juegos tradicionales vivió un niño llamado Reinaldo sin apellido pequeño huérfano de la comarca quien se la pasaba rondando en todo el pueblo en busca de amigos, pero muchos le huían porque era pobre, sin embargo siempre estaba acompañado de Titán su perrito sin pedigree pero que lo quería mucho, corrían pueblo arriba y pueblo abajo , en las noches dormían en los andenes de la estación en una pequeña camita que el amable Don José el vigilante le preparaba junto a una cena, porque le tenía aprecio al niño
  • 4.
    Reinaldo cada nochese sentaba a contemplar las estrellas y pedía fervientemente querido dios, te pido por todos los niños del pueblo para que aprendan a ser más buen, y por el señor José que es como mi padre, yo lo quiero y él me quiere mucho. Así pasaban los días, hasta que llegaba la primavera y todos los alrededores del pueblo se llenaban de hermoso bucares, y destacaban sus tonalidades rojizas, en esos días el alboroto de la población era grande porque llegaba a pasar sus vacaciones el conde y la condesa de B, una acaudalada cuidad de la zona sur, ellos pasaban por la estación y de allí los llevaba su carro hasta la hacienda de café, llamada por los lugareños la tormentosa porque en sus limite, estaba una cascada de aguas muy fuerte.
  • 5.
    Nuestro pequeño amigose emocionaba más de lo normal porque José lo dejaba montarse en la tarima para ver mejor a los ilustres visitantes, en las noche le decía Reinaldo cada día aprendes más leer debes ser un hombre culto para poder hacer el bien, a lo cual en niño siempre respondía con una sonrisa si papá José, el vigilante cada día se hacía más viejo y temía que su hora de jubilarse estaba cerca y no podría cuidar más de Reinaldo, eso lo mortificaba pensar en el futuro del pequeño, porque en el fondo sabía que él era bueno y merecía lo mejor. Paso la primavera, llego el verano y al fin el invierno y el señor José recibió correo de la capital, al leer la carta sus ojos se llenaron de lágrimas, esta decía estimado señor José Anastasio Benavides Pineda, vigilante de la estación nevado por medio de la presente le notificamos que ha cumplido de forma exitosa y responsable con sus obligaciones por lo cual le hemos concedido la jubilación efectiva al final de la primavera su sustituto llegara, en el último tren de primavera, esa noche se sentó con Reinaldo y con afable rostro le comenta
  • 6.
    hijo mío prontonos hemos de separar pero mi corazón siempre te tendrá un lugar, a donde voy no podrás ir, el pequeño Reinaldo empieza a llorar pero el vigilante le dice no llores que esta noche le pediremos a la virgencita que nos ayude a encontrar un buen hogar, fervientemente pidieron ambos el bien el uno para el otro. Si darse cuenta la luz de la habitación se ilumino mucho más de lo normal, y ambos se fueron a dormir, pasado el invierno llego la primavera y con ello, los condes a pasar sus vacaciones, ellos eran jóvenes pero no podían tener hijos propios, de muy buen corazón, al verlos el vigilante los recibió como era debido, buenos días señor y señora de B, les doy la bienvenida a nuestro humilde pueblito de nevado , ambos saludaron al señor José y en su coche se fueron.
  • 7.
    Al irse elvigilante noto que la señora condesa había dejado olvidado un pequeño monedero con sus papeles, y llamado a Reinaldo le dijo hijo anda corriendo a la Tormentosa y devuelve este monedero a la señora condesa que lo dejo olvidado, Reinaldo como siempre obediente corrió hacer lo que su papá José le mando, se llevó a Titán y llego a la hacienda pero nadie salía de la casa. Por lo tanto paseo en los alrededores pero su perrito algo extraño noto y comenzó a ladrar, hacia la cascada. El pequeño al asomarse vio a la joven condesa en medio del agua, casi desmayada y como era buen nadador se lanzó al agua tomando la previsión de amarrarse una cuerda a la cintura que busco en el granero cercano, mientras a Titán le dijo anda a buscar ayuda presto salió el perrito, y nuestro amiguito logro alcanzar al joven condesa a la que le dijo agárrese a mi cintura mientras yo la mantengo a flote.
  • 8.
    El perrito encontróla conde que de cacería había salido y por medios de ladridos su atención había captado, quien al instante lo siguió. Observo al fondo de la cascada y Reinaldo le dijo conde agarre la cuerda y nos jala que no puedo sacarla, así mismo hizo y la condesa fue sacada y llevada a la casa grande. Muchas gracias le dieron la pequeño y unas monedas le dieron junto a ropa nueva y golosinas, el niño corrió y le conto a José su aventura a los cual respondió has actuado bien al ayudar a tu prójimo dios te recompensara junto a la virgencita por tu valentía y gran corazón.
  • 9.
    Llego el últimotren de primavera, donde vendría el sustituto de José y donde él se iría, triste le dijo Reinaldo así no este yo aquí para cuidarte promete que será un niño bueno como te enseñe , a lo cual respondió así será papá , abrazándose esa noche porque a la mañana siguiente se iría el último tren de primavera, ambos se fueron a dormir. En la mañana llegan los condes listo para irse, pero se dirigen primero a José y a Reinaldo y les dicen hemos escuchado que tu cuidas a nuestro amiguito y hasta hoy estarás aquí José contesta efectivamente es así hasta hoy cuido a mi niño y temo que este sin protección a partir de ahora , entonces los condes le participan su decisión hemos decidido que Reinaldo sea nuestro hijo lo vamos adoptar y querer como un hijo junto a su perrito titán, José , Reinaldo se sintieron muy felices y todos se fueron en el tren rumbo a su nuevos destinos.
  • 10.
    Cada uno denosotros termina este relato Esteban ha aprendido que las buenas acciones son merecedoras de buenos premios, ayudar a los demás sin interés es la mayor recompensa, Macario dice tienes razón