Helbrock, un duende egoísta, pierde la moneda de oro que se le regala a todos los duendes al nacer. Su madre le cuenta que la tradición dice que cuando un duende pierde su moneda, esta volverá a sus manos en manos de su verdadero amor. Aunque al principio Helbrock se enoja por haber perdido su moneda, su madre lo convence de que esto es una buena señal para encontrar el amor.