Un hombre lleva cargando a su hijo herido en la espalda por horas, tratando de llegar al pueblo de Tonaya para que sea atendido. Sin embargo, no ven señales del pueblo ni oyen ladridos de perros en la distancia. El hijo se debilita y pide descansar, pero el padre insiste en continuar para cumplir con su deber de llevarlo con un doctor, a pesar de su desprecio por las acciones criminales de su hijo en el pasado.