La bruja Berta vivía en una casa negra junto con su gato Bebo. Para poder ver a Bebo cuando dormía, Berta usó su varita mágica para cambiar su color, haciéndolo primero verde y luego de colores variados. Esto hizo que Bepo se sintiera avergonzado y subiera a un árbol, por lo que Berta lo volvió a su color negro original. Luego cambió los colores de su casa para que pudiera ver a Bebo donde quiera que estuviera.