Este relato cuenta la historia de un hombre que de niño odiaba y avergonzaba de su madre por tener un solo ojo, llegando incluso a desear que muriera. Como adulto, su madre lo visita pero él la rechaza. Más tarde se entera por una carta que su madre falleció y que de niño fue él quien perdió un ojo, no su madre. Esto lo lleva a arrepentirse de haberla tratado mal.