Este documento discute la importancia de la actitud en los banquetes y fiestas de Dios. Señala que las Escrituras muestran que la actitud determina si las personas son elevadas o descartadas. También advierte sobre los peligros de la idolatría y el egoísmo en la iglesia. Exhorta a los creyentes a arrepentirse de cualquier pecado, preferir la presencia de Dios sobre todo lo demás, y renovar su relación con Él.